Mostrando entradas con la etiqueta mayoka village. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mayoka village. Mostrar todas las entradas

14 de julio de 2015

Vacaciones en Mayoka Village (versión española)

Después de dos "duras" semanas de voluntariado, tengo vacaciones. El motivo es claro, hay un parón en el calendario escolar que coincide prácticamente con mi llegada y, bueno, ¿qué mejor lugar que Mayoka Village para empezar?

Mayoka está a 10 minutos andando de Nkhata Bay, a 10 minutos del colegio y a 10 de la playa de Chikale. 

La comida, el ambiente familiar (lleva abierto 16 años y algunos de sus trabajadores están aquí desde entonces) y las oportunidades de cosas para hacer, hacen de Mayoka el lugar para estar.
(Puedes hacer submarinismo en un "acuario gigante")

Para muchos turistas esta es una parada recomendada, y lo habitual es que si tenían planeado quedarse 2 días (o 3 o los que fueran) se queden más de lo esperado. 



(Las paddle boards son gratis para los clientes)

En general siempre hay lugar para hablar con el resto de turistas de paso, y si no hay nadie, no hay nada mejor que sentarse con los chicos (y Gift) del bar a charlar. Te harán sentir en casa.

Maua a todos.

Mayoka Village holidays (english version)

I am on holidays after two "hard" working weeks. It's simple, school stops, and where else to be better than at Mayoka Village?

Mayoka is 10 minutes away from Nkhata Bay, 10 minutes away from school and 10 from Chikale beach.

The food, the vibe (it has been open for 16 years and some of the staff have been working since then) and the variety of things you can do, make Mayokathe place to be.

For many travellers it's a recomended stop, and if they wanted to stay for 2 days (or 3 or whatever) they stay for longer.

(Free paddle boards for clients)

In general there is always a chance to talk to other visitors passing by, and if there is no one, you can always chat with the guys (and Gift) from the bar. They'll make you feel at home.

Maua everyonr.


16 de junio de 2015

Un día cualquiera

Ahora sí, ahora estoy instalada y he empezado el voluntariado en el colegio.

Tras la llegada vinieron los días de adaptación. Las primeras noches en una de las habitaciones y ahora por fin en mi lugar permanente. Me costó acostumbradme al ruido de los monos por la noche saltando en el techo de mi cabaña. Tanto que me despertaban por la noche y ponía los podcasts de Buenos días Javi Nieves y Mar Amate descargados en el móvil, a ver si con el ruido se calmaban. Eso ya se me ha pasado, ahora ni los oigo.

Pero en mi casa nueva tengo más espacio que la cama. Parece más grande de lo que es, pero me sobra espacio. Consta de un dormitorio en la parte de arriba, un baño, una salita y una terraza aunque aún no la he utilizado porque la terraza del bar-restaurante está genial. Si la primera habitación tenía una vista de lujo, en esta tengo definitivamente la mejor vista de todo Mayoka Village. El lago perfecto, las montañas frondosas... Vaya lujo.


Camino un poquito al colegio y en el camino me encuentro con muchos de los habitantes que no viven en el centro de Nkhata Bay sino en los alrededores. Te conozcan o no, los conozcas o no, lo habitual es, dar los buenos días y preguntar qué tal está acda uno. Ya cuando llego al colegio está Madam Zione limpiándolo, y a la batalla.


A la vuelta, un poco de lago y a disfrutar del atardecer y de la noche estrellada. Ahora queda investigar cómo llegar a la playa desde aquí.



Como se dice por aquí, nos vemos "maua" (mañana).


10 de junio de 2015

Una vuelta a la escuela

Llevo dos semanas en el cole otra vez. Estoy ejerciendo de profesora voluntaria en el colegio Good Hope de Nkhata Bay. Por lo hablado con los locales, en Malaui hay muchos colegios que son sponsorizados de forma privada y para los alumnos es gratuito, y no tantos colegios públicos. En este caso el colegio tiene el inconveniente de que cambian de profesor/a cada tres meses. Y aunque se intenta mantener una continuidad y hay un curriculo establecido, este cambio no debe ser fácil para los niños/as aunque se quejen poco.

Muchas cosas me han sorprendido hasta ahora: la alimentación, los recursos, las capacidades individuales, el respeto, lo suprefluo...
Pero no voy a echar una "chapa" de cada una de estas cosas.

La alimentación que damos a nuestros niños intentamos que sea la mejor, entre otras cosas condicionará su salud y su desarrollo; ¡normal que nos preocupe tanto! ¿Cómo cambiaría el desarrollo y el aprendizaje de estos/as niños/as si su alimentación fuese, en definitiva, más completa? No es que coman mal, no es que abusen de dulces y golosinas (tampoco es que no tengan acceso a ellas), es que la comida es muy repetitiva. 

Una de las mamás cocina en el cole la comida para los niñs y las dos maestras (Madam Zione y yo, Madam Sara), ella y otra cocinera comen un poco de lo restante. Un día se come verduras, otro pescado que se deja secar, otro pollo, más verdura y como sumplemento a todo arroz o "nsima" (una pasta de millo o maíz). De esto último es de lo que más se alimentan los niños (y mayores) del país, día y noche. Afortunadamente es un país rico en agricultura, así que verduras todas las que quieras.

El otro día me acordé con una sonrisa de mi madre (y todos los libros de cocina que puedas encontrar) cuando una niña trajo una naranja verde y tras pelarla se comió, lo primero de todo, la piel blanca que recubre la naranja. ¿Entiendes por qué me reí? Cuántas veces habré oído (y leído) eso de, "la parte blanca de los cítricos hay que quitarla porque da amargor" (de hecho también se lo dije hace poco yo a mi hermana). Pues no señores, aquí se come.

(Este es nuestro patio al que salir a jugar)

Hasta la próxima y buena suerte.


8 de junio de 2015

El que espera ¿desespera?


El que espera¿desespera?

Definitivamente el tiempo no se mide de la misma manera en distintos lugares del mundo.

La espera en un vuelo tras otro hasta llegar a Malaui. La esperaen una fila para que sellen tu pasaporte, suspira, cambia el peso de una pierna a otra... Hagas lo que hagas, esperarás hasta que llegue tu turno. Y luego espera hasta que salga tu maleta, si sale. Entonces, ¿desesperas? Un poco, tampoco nos engañemos, 3 meses aquí y todo lo que tienes es una muda, pero esperas que tal y como dicen aparezca tu maleta (3 días después sigo esperando).

Esperas en tráfico, esperas a que preparen tu cena (mucho más de lo que esperarías en España, y el resultado es delicioso). Y esperas, esperas 2'5h a coger la guauga (autobus). 1h que te adelantaste tu, y otra 1'5h que llega tarde. Y mientras esperas, conoce a los que tr acompañarán en el largo viaje quete espera.

Si el viaje es largo, pero aprovéchalo. Observa el paisaje, los pueblos del camino, como pasas de un lugar seco y árido a un lugar frondoso. Y si se hace tarde, como fue en mi caso, fíjate en el cielo, tal y como dice "La leyenda del pincel indio" el cielo se cubre de naranjas, violaceos y azules. Y poco apoco en este cielo que desconoce lo que es la contaminación lumínica aparecen las estrellas. Unas brillan más, otras son más grandes, otras están más lejos, otras más vivas, pero hay tantas...

Y por último, espera, espera un sueño reparador y calmante, espera que haya buenas noticias sobre tu equipaje, espera que el sonido de las olas contra la orilla acabe con tus inquietudes, espera que con este amanecer, todo cambie.



PD: parece que la maleta llegará mañana!


15 de septiembre de 2012

MAYOKA VILLAGE SINÓNIMO DE RELAX


Salir de Cape MaClear fue duro. Bueno, realmente las horas de coche, 7 horitas hasta Nkhata Bay!!! Lo primero nos repartimos el trayecto porque salimos tempranito del Fat Monkeys. Eso sí, el único tramo que conduje yo, encontramos por el camino que estaban haciendo prácticas militares. Vaya nervios, hay que tener en cuenta que conducir por África no suele ser igual que conducir por la selva madrileña (pese a que en Malawi se conduce bastante bien) y además hay que añadirle que se conduce al revés que España.


Llegamos bien a Nkhata Bay pero tarde, la cocina del Mayoka Village ya estaba cerrada. Afortunadamente la atención en el Mayoka Village es excelente y nos hicieron de comer, como todos los días muy bien. En principio esperábamos otra cosa; playa de arena blanca, pero no era un lateral rocoso del lago, la zona norte. N, tan valiente como siempre, decidió darse un baño en el lago después de plantar la tienda donde posteriormente dormiríamos.

Aquí plantamos la tienda y con esto 
amanecimos 3 días

El Mayoka Village está situado y construido en una colina en la zona norte del Lago Malawi, adaptando las escaleras a las piedras para llegar a los distintos niveles, con espacios de donde hay casas de piedra, zonas de acampada, hamacas y tumbonas a las orillas del lago, plataforma en el lago en la que reposar, baños con la parte superior abierta (lo dicho, yo quiero uno para mí casa) y una gran zona bar-restaurante-zona de distracciones varias. Ofrecen de forma gratuita gafas y tubo de snorkel, kayaks y el barco tradicional (dugout) y un circuito de día completo en barco para otras tantas actividades. Lamentablemente no estábamos un martes. Además organizan varias actividades con Chimango Tours (una compañía local). Tienen huerto propio, así que las verduras eran de primerísima calidad (la menta estaba plantada junto a nuestra tienda, espectacular el olor). Desayuno y comida corre de tu cuenta y de cena podías elegir del bufet del día (1400Mk = 5$), pero hay que pedirlo antes y se sirve a las 6:30. El primer día no sabíamos esto, pero aún así pudimos comer del bufet: pescadito del día, con verduritas asadito todo (riquísimo). Después de cenar (y como cada sábado) se organizó un torneo de billar en el que para participar hay que poner 200Mk (0.71$). N cayó en la primera vuelta, pero fue divertido. Durante la noche hubo música hasta muy tarde y es que había un festival de música en Nhkata Bay, más que la música, fueron molestos los perros que decidieron hacernos compañía durante la noche. Pero desayunar como los campeones (Farmhouse breakfast = 2 huevos + 2 tostadas + baked beens + salchicha + beicon + papas + zumito) en esa terraza con esas vistas… (me repito, lo sé, pero tenían que estar ahí).
Desayunar y cenar con semejantes vistas...

Entonces pedimos el equipo para bucear y nos fuimos bordeando la costa a una playita de arena a unos 500m.

Bordeando el Mayoka para llegar a la playa

Arena blanca y solitaria, pero al ir nadando no tenemos fotos que certifiquen lo que vimos. Un ratito al sol y de vuelta al Mayoka. Pasamos la tarde sin hacer absolutamente nada más que leer, relajarnos y hacer vida contemplativa.

 Mirarnos el ombligo y nada más

 Mirar al lago plácidamente 
o remojarnos en él

Probamos la famosa (con todas las de la ley) tarta de chocolate que hacen fresca cada tarde. Nos dimos un baño y reposamos en la plataforma con los últimos rayos de sol, duchita y a cenar. Esa noche el bufet era de pizzas caseras en el horno tradicional. Por fin conocimos a una turista española (y de Zaragoza para más inri!), Celia y a su pareja Guy y nos contaron de su maravilloso año sabático del que quedaban aún más de un viaje que hacer. Los perros volvieron a darnos la noche (les gustamos demasiado), pero volvimos a reponer fuerzas con el señor desayuno y volvimos a nuestra playita, pero esta vez nos encontramos allí con mujeres y niños aseándose y lavando ropa. A la vuelta comimos (muy recomendable la comida thai que servían) y decidimos que era hora de salir del Mayoka, visitar y comprar cosas en Nkhata Bay. Nada más salir del lodge encuentras puestecitos con suvenires. En Malawi se trabaja muy bien la madera y después de ver todos los puestos, de comprar unas telas y un bolso nos fuimos a regatear nuestros regalos y recuerdos (nadie se ha quejado de su regalo). Además nos enseñaron a jugar al bao (sigo arrepintiéndome de no haberlo comprado). Noche de bufet: curry de pollo o veggie (para salirte la comida por la boca). Esa noche sí descansamos porque había otra tienda a nuestro lado, nuestra última noche en un trocito del paraíso. Pero al dormir en tienda, en cuanto sale el sol te tienes que levantar, y eso hicimos. A la mañana siguiente nos despedimos de los trabajadores del Mayoka, ya nos quedaban 3 lugares a los que ir en esta aventura, veíamos que se acercaba el día de marchar y no queríamos; y mucho menos después de esos 3 días. ¡Yo repito!

 El barco que no llegamos a coger 
(foto sacada de la web del Mayoka Village)

Señor de 81 años que vendía chocolatinas 
en el Mayoka, el hombre se dormía con facilidad 
y ahí se quedaba sin inmutarse de los 
ruidos de alrededor (foto sacada de internet)

Para más información de este maravilloso lugar: Mayoka Village

En la próxima entrega, la tercera y última aventura con elefantes.